El efecto de la Ley es mostrarnos que como hombres hemos fallado y que no podemos vivir como Dios quiere. La Ley nos revela que somos pecadores. El autor comparte una experiencia personal en la que se dio cuenta de que había violado la ley sin saberlo. La Ley no nos hace pecadores, sino que nos muestra que lo somos.
El Cristianismo se centra en Cristo y su mensaje es diferente a otras religiones basadas en filosofías, tradiciones, doctrinas o supersticiones. Jesucristo es la verdad viva de Dios y su autoridad se demostró en sus milagros y enseñanzas. En Mateo 5:17-20, Jesús enfatiza la importancia de cumplir la ley y enseñarla, y que la justicia de los cristianos debe ser mayor que la de los escribas y fariseos para entrar en el reino de los cielos.
La enseñanza de la Palabra de Dios es esencial para la vida cristiana y para dar un testimonio fiel del Evangelio. Los primeros cristianos perseveraban en la doctrina de los Apóstoles y vivían según ella. Hoy en día, es nuestra responsabilidad escuchar a aquellos que enseñan la Palabra de Dios fiel y competentemente, y estar en comunión con otros creyentes para edificar nuestras vidas cristianas. El ministerio del Espíritu Santo y de hombres capacitados en la Palabra de Dios es esencial para nuestro crecimiento espiritual.
En esta cuarta parte, se habla sobre cómo el amor es el contexto de nuestra fe en Dios. Se menciona que ninguna cantidad de reglas, estudios bíblicos, asistencia a la iglesia, servicio cristiano e experiencia emocional vale nada en nuestras vidas al menos que sea una genuina expresión de FE y AMOR. Se enfatiza que la respuesta correcta a Dios tiene dos aspectos claramente discernibles: la fe y el amor, ambos son necesarios porque el uno no existe sin el otro.